De la Preparación a la Realidad: El Momento del “Comienzo” La porción de Shemini comienza con un momento cumbre: después de semanas de preparativos, construcción y “ensayos generales”, llega el Octavo Día. Es el momento en que el Tabernáculo en el desierto deja de ser un proyecto de ingeniería y se convierte en un centro vivo y vibrante.
Para nosotros, como familia que ha estado viajando por más de dos años, el “Octavo Día” representa la transición que hicimos de la mochila al hogar. En Casa BINAH en Puerto Viejo, vivimos esta transición a diario: cómo un espacio físico en el verde infinito de Costa Rica se convierte en un “santuario”. Sucede en el momento en que comienza la primera conversación, cuando sube el aroma de la cocina y cuando la comunidad se vierte entre las paredes. La casa no es el fin, es el recipiente que permite que algo más grande suceda.
El Fuego que Quema vs. El Fuego que Calienta La porción relata la historia de Nadav y Avihu, quienes llevaron un “fuego extraño” al Tabernáculo. Eran jóvenes, llenos de entusiasmo y con el deseo de tocar lo sublime, pero lo hicieron sin límites, sin un “vaso” que contuviera su intensidad. El resultado fue trágico: el fuego que buscaban usar los consumió.
En Puerto Viejo, el “fuego” está en todas partes. La libertad absoluta, la naturaleza salvaje y la búsqueda espiritual constante generan una energía inmensa. Pero como personas seculares que ven el judaísmo como cultura e identidad, vemos esta historia como una advertencia: El entusiasmo sin responsabilidad es fuego extraño. En Casa BINAH intentamos crear un “fuego hogareño”, uno que sea cálido y emocionante, pero también anclado en el diálogo, los valores sociales y la conexión con la realidad. No buscamos desconectarnos del mundo en un trance espiritual, sino usar el espíritu para construir algo estable, humano y que conecte a las personas.
La Santidad es Cuestión de Elección Gran parte de la porción se dedica a las leyes dietéticas: qué está permitido y qué está prohibido comer. Desde una lectura secular, no buscamos aquí un mandato divino, sino un principio psicológico y social profundo: la Conciencia.
En el entorno en el que vivimos, la comida es parte inseparable de la identidad. Al gestionar una cocina vegetariana y lidiar con sensibilidades alimentarias (como la celiaquía), la discusión sobre lo que hay en el plato es cotidiana. La porción nos recuerda que la santidad no es algo abstracto en el cielo; está en nuestro plato. Cuando elegimos ingredientes locales o consideramos las necesidades de quien se sienta a nuestro lado, convertimos el acto de comer en un acto humano noble. “Ser santos” significa, para nosotros, ser conscientes de nuestras elecciones.
El Silencio tras la Tormenta Cuando Aarón el Sacerdote pierde a sus hijos en ese mismo día festivo, la Torá escribe: “Y Aarón calló”. Su silencio es un momento poderoso de aceptación y procesamiento.
Aquí también, entre los sonidos de los monos congos y la lluvia tropical, hay momentos de silencio. Momentos en los que detenemos el hacer incesante de gestionar una casa y una comunidad, y simplemente respiramos. El Shabat nos permite esa “quietud”: una oportunidad para procesar el viaje recorrido, las personas que conocimos y el fuego que encendimos esta semana.
Los invitamos a unirse a nosotros, junto a nuestro fuego hogareño, en el Octavo Día de la selva.
¡Shabbat Shalom desde Puerto Viejo!